Soy de las que se alegran por el comunicado de ETA.
Que si, que hace falta que entreguen las armas. Por supuesto.
Que si, que la justicia debe seguir actuando igual que siempre. Porque son delincuentes y deben pagar por ello.
Pero yo me alegro porque estos impresentables han decidido que ya no van a matar más. Que no tendremos que llorar más víctimas, que enterrar más cuerpos. Me alegro mucho.
Soy de las que no se alegran por la muerte de Gadafi.
Que si, que era un dictador que ha asesinado a muchísimas personas y tenía que pagar por ello.
Que sí, que el riesgo de huida era grande y nadie quería que terminara su vida bebiendo piña colada en un país que le protegiera.
Pero yo no me alegro de ver cómo le arrastran, apalean, escupen, le pegan un tiro en la cabeza y le muestran durante días tirado en el suelo de una cámara frigorífica.
Y por último, soy de las que se alegran de la valentía de nuestros cooperantes españoles, que se juegan la libertad y la vida por ayudar a otros.
Que no, que no puedo entender a los que dicen "que en España también se necesita ayuda"... porque no, en España no corremos el riesgo de morir de hambre, de enfermedades de cura conocida, de mutilaciones, guerras...
Que no, que no puedo entender a los que dicen que "se lo han buscado, por irse a esos países", que los cooperantes no van ahí por sed de aventuras, que van a ayudar, que son valientes y dignos de admiración.
Mi mayor ánimo para familiares y amigos.
Ainhoa, mi chapita del admiración esta vez va para ti. Vuelve pronto.
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viernes, 28 de octubre de 2011
jueves, 5 de mayo de 2011
Mi chapita de la admiración
Hace tiempo que no escribo...y ¿por qué?
Porque mi vida ha dado un vuelto importante (no, no estoy embarazada), pero hasta ahora era incapaz de escribir sobre ello. Ahora quiero hablar, porque tengo una chapita de la admiración que otorgar.
En febrero, una persona importantísima para mi, ingresó en el hospital. Estuvo muy pero que muy chungo, pero actualmente su estado ha mejorado muchísimo. Tiene cáncer, si, pero lo está llevando de una forma que es ABSOLUTAMENTE ADMIRABLE.
Y lo escribo en mayúsculas para resaltarlo aún más. Y lo coloreo porque no me parecen suficientes las mayúsculas. Y lo pongo en verde, porque es el color de la esperanza. La que él tiene, la que yo tengo. Porque es un toro y lo demuestra cada día, con su rápida recuperación, su sentido del humor inagotable, su alegría, porque "esto no le va a parar a él, no señor".
Debería dar charlas a otras personas enfermas, darles ánimos, aunque conociéndole les daría más bien un par de bofetones... "eh tú, lucha coño, que hay que echarle huevos y tirar para adelante, que no vamos a espicharla, que para cabezones, nosotros!". jejeje es que lo estoy viendo...
Por eso, por ser como es, por afrontar el tratamiento con una sonrisa y un chuletón... por todo y más, porque te quiero... te doy hoy mi chapita de la admiración :)
(Y si te parece cursi, te jodes, que más blandito estabas tú en el hospital y yo no me metí contigo!)
Porque mi vida ha dado un vuelto importante (no, no estoy embarazada), pero hasta ahora era incapaz de escribir sobre ello. Ahora quiero hablar, porque tengo una chapita de la admiración que otorgar.
En febrero, una persona importantísima para mi, ingresó en el hospital. Estuvo muy pero que muy chungo, pero actualmente su estado ha mejorado muchísimo. Tiene cáncer, si, pero lo está llevando de una forma que es ABSOLUTAMENTE ADMIRABLE.
Y lo escribo en mayúsculas para resaltarlo aún más. Y lo coloreo porque no me parecen suficientes las mayúsculas. Y lo pongo en verde, porque es el color de la esperanza. La que él tiene, la que yo tengo. Porque es un toro y lo demuestra cada día, con su rápida recuperación, su sentido del humor inagotable, su alegría, porque "esto no le va a parar a él, no señor".
Debería dar charlas a otras personas enfermas, darles ánimos, aunque conociéndole les daría más bien un par de bofetones... "eh tú, lucha coño, que hay que echarle huevos y tirar para adelante, que no vamos a espicharla, que para cabezones, nosotros!". jejeje es que lo estoy viendo...
Por eso, por ser como es, por afrontar el tratamiento con una sonrisa y un chuletón... por todo y más, porque te quiero... te doy hoy mi chapita de la admiración :)
(Y si te parece cursi, te jodes, que más blandito estabas tú en el hospital y yo no me metí contigo!)
martes, 25 de enero de 2011
Patatas con conejo
¿No has sentido nunca ganas de despotricar muchísimo?
Ganas tremendas de poner a alguien a caer de un burro, de llamarle de todo menos bonit@, de sacarle los ojos y comértelos a cucharitas...
En definitiva, de hacer y decir cosas de las que, con toda probabilidad, te arrepentirás al día siguiente.
Porque en realidad, no era tan grave lo que hizo Fulanit@, porque te perdieron totalmente las formas, porque ahora, visto de otro modo, piensas diferente...
Pero las palabras ya salieron de tu boca y no puedes hacer que se olviden. ¿Verdad? ¿A que te ha pasado?
Pues yo he encontrado la solución :)
No ofende, no agrede, no tengo que arrepentirme, y desahoga si lo acompaño con más o menos exclamaciones.
Y así, calmando mi furia interior con las patatas con conejo, gano tiempo para respirar, pensar con calma, contar hasta 100 y hasta 1000, y reflexionar sobre el motivo de mi enfado.
Así, conseguiré encontrar los motivos exactos de mi emoción negativa, y tendré tiempo para buscar las palabras adecuadas que expresen, asertivamente, lo que siento.
¿Te apuntas conmigo? ¿Qué sustituto has elegido?
miércoles, 19 de enero de 2011
Ocio activo
- Hacer trabajos manuales: no soy ninguna manitas, pero me encantaría intentar hacer algo bonito por mí misma. Un marco de fotos chulo, un calendario personalizado, un collage con fotos, recuerdos y frases bonitas… demostrarme a mí misma que, sin mucha maña, pero con muchas ganas, puedo hacer cosas bonitas a mano.
- Ordenar mis fotos: guardarlas en un disco duro (ya estoy en ello), y hacer álbumes impresos por años, con las fotos más destacadas. Elegir las fotos cuidadosamente, deteniéndome en recordar lo bien que me lo pasé en determinada fiesta, o lo enamorada que me sentí en aquel viaje.
- Volver a escribir. Siempre soñé con ser escritora, o poetisa, pero nunca lo intenté con verdadero esfuerzo. ¿Y si reúno de una vez todas mis poesías y las presento a algún concurso? ¿Y si desempolvo alguna de las novelas, trato de terminarla y pruebo a enviarla a editoriales? El no ya lo tengo, y si no sale, ¡siempre puedo encuadernarlo por mi cuenta y regalárselo a los míos!
- Leer, leer mucho. Fomentar el uso de la imaginación, recreando los escenarios y personajes de los libros. Concentrarme en la lectura y disfrutar.
- Trastear con la informática. Últimamente me maravilla la capacidad que parezco tener para divertirme trasteando con mi ordenador o mi movil. Y es genial la alegría que siento cuando consigo que algo funcione, con la coletilla añadida: "toma!!!! jodeos informáticos, que yo también he sabido hacerlo...". No soy ninguna experta y mis logros son ínfimos (conectar la wii a mi ordenador, actualizar mi movil, y mi próxima meta: instalarme el windows 7), pero para mí, son un mundo, ¡y me divierten!
En definitiva, quiero desarrollar la creatividad y la imaginación a través del ocio activo. Basta de fines de semana tumbada en el sofá con la tele encendida, pero sin apenas verla. Basta de siestas del cerdo, del carnero, del cordero, o del mamut. De vez en cuando está bien pasar un día sin hacer nada, disfrutando de la vegetación (y no me refiero a las plantas, sino a la de mi persona), pero es hora de aprovechar el tiempo en realizar acciones que me enriquecen, a la vez que me ayudan a desconectar del día a día, y sobre todo me divierten. Que para algo es ocio. Ocio activo.
viernes, 31 de diciembre de 2010
De nuevo, navidad
Una vez más, fuerzo la sonrisa al colocar los turrones. Una vez más, engullo langostinos empapados en mahonesa, esperando engullir también mis lágrimas.
Un año más, miro a otro lado cuando me encuentro un belén,un año más miro durante largo rato la pila de regalos, y cierro los ojos esperando que aparezcas para repartirlos.
Un año más, tu ausencia me invande, y deseo con cada uva que este dolor no desaparezca nunca,
porque cada lágrima me acerca un poco a tí,
porque no quiero olvidarte,
aunque duela.
Feliz Navidad, abuelo.
Un año más, miro a otro lado cuando me encuentro un belén,un año más miro durante largo rato la pila de regalos, y cierro los ojos esperando que aparezcas para repartirlos.
Un año más, tu ausencia me invande, y deseo con cada uva que este dolor no desaparezca nunca,
porque cada lágrima me acerca un poco a tí,
porque no quiero olvidarte,
aunque duela.
Feliz Navidad, abuelo.
domingo, 12 de diciembre de 2010
El síndrome de la sala de llegadas
Siempre me han gustado las salas de llegadas de los aeropuertos. Hoy, mientras esperaba a mi hermano, me he emocionado con las escenas que se representaban a mi alrededor...
Una abuela llorando, arrodillada, mientras abrazaba a sus dos nietas gemelas, de un par de añitos. Las niñas no dejaban de saltar, de besarla, de decir: "¡abuelita!", mientras el padre las observaba sonriendo.
Un padre joven, de apariencia magrebí, llora al ver aparecer su mujer con una bebé en un carrito. Él coge en brazos a la pequeña, y aunque no sabe ni cómo colocarse, se la come a besos, y mira incrédulo y sonriendo a su mujer. Algo me dice, que es la primera vez que ve a su hija...
Un chica joven, sale por la puerta mirando en todas direcciones. Se le ilumina la cara y sale corriendo para terminar fundida en un abrazo inmenso con su novio. No se sueltan, no hay manera... finalmente él aparta la cabeza y le planta un beso en la nariz...
En ese momento ha llegado mi hermano, y se me ha puesto a mí también un nudo en la garganta. Le he besado y abrazado. ¡Ay que ver qué sensible me pongo, para 6 días que ha estado fuera! Será el síndrome de la sala de llegadas...
Una abuela llorando, arrodillada, mientras abrazaba a sus dos nietas gemelas, de un par de añitos. Las niñas no dejaban de saltar, de besarla, de decir: "¡abuelita!", mientras el padre las observaba sonriendo.
Un padre joven, de apariencia magrebí, llora al ver aparecer su mujer con una bebé en un carrito. Él coge en brazos a la pequeña, y aunque no sabe ni cómo colocarse, se la come a besos, y mira incrédulo y sonriendo a su mujer. Algo me dice, que es la primera vez que ve a su hija...
Un chica joven, sale por la puerta mirando en todas direcciones. Se le ilumina la cara y sale corriendo para terminar fundida en un abrazo inmenso con su novio. No se sueltan, no hay manera... finalmente él aparta la cabeza y le planta un beso en la nariz...
En ese momento ha llegado mi hermano, y se me ha puesto a mí también un nudo en la garganta. Le he besado y abrazado. ¡Ay que ver qué sensible me pongo, para 6 días que ha estado fuera! Será el síndrome de la sala de llegadas...
sábado, 11 de septiembre de 2010
Automanual de Autoayuda
A partir de hoy…
- Dejaré de criticar gratuitamente. Si no tengo nada bueno que decir de una persona, o se lo digo a esa misma persona CONSTRUCTIVAMENTE y cuando venga a cuento, o ME CALLO, o digo “si no tienes nada bueno que decir, no digas nada”.
- Evitaré agobiarme por el dinero más de lo necesario. Llego a fin de mes, no paso penurias económicas. Si este año no consigo ahorrar, NO PASA NADA!! No voy a estar agobiada por terminar de pagar el coche, y dejando de hacer viajes, o comprarme ropa necesaria por ello.
- Evitaré sentirme obligada a ser la mejor amiga de todo el mundo. EVITARÉ LOS CELOS ABSURDOS sobre si fulanito llama más a menganito que a mi. No debo sentirme culpable, ni celosa por ello. Tengo grandes amigos, me basta con saber eso.
- CUIDARÉ A MI FAMILIA. Subiré los domingos a comer con mis padres, y hablaré semanalmente con mis hermanos e iré a buscar una vez a la semana a mi madre al trabajo.
- CUIDARÉ A MI CHICO. Es muy fácil caer en la rutina, dejar de ilusionarse después de tres años y pico con la misma persona. Por eso, le sorprenderé a menudo. No tiene por qué ser un regalo caro: una cenita sorpresa en casa, un nuevo restaurante, un regalito tonto, un mensaje o mail…
- Haré aquellas cosas que me apetece hacer: rutas de senderimo, colocar mis fotos, ahorrar un mes y darme un capricho de ropa, o belleza, o viaje… NO PRIORIZARÉ CONSTANTEMENTE A LOS DEMÁS, FRENTE A MI. Tiene que haber un equilibrio.
- VIVIRÉ MIS 25-26 AÑOS. Dejaré de estar mirando continuamente al futuro. Trataré de hacer algo digno de recordar cada mes.
- EVITARÉ SENTIRME MAL EN EL TRABAJO. El trabajo es eso, trabajo. Debo cumplir mis obligaciones y no vaguear, pero también debo olvidarlo una vez salgo por la puerta de la oficina. No volveré a dejarme pensar que estoy aquí por suerte, que no soy capaz, etc. SOY UNA BUENA TRABAJADORA. Debo creérmelo y seguir demostrándolo.
Aaaaaay qué a gusto me he quedado :)
- Dejaré de criticar gratuitamente. Si no tengo nada bueno que decir de una persona, o se lo digo a esa misma persona CONSTRUCTIVAMENTE y cuando venga a cuento, o ME CALLO, o digo “si no tienes nada bueno que decir, no digas nada”.
- Evitaré agobiarme por el dinero más de lo necesario. Llego a fin de mes, no paso penurias económicas. Si este año no consigo ahorrar, NO PASA NADA!! No voy a estar agobiada por terminar de pagar el coche, y dejando de hacer viajes, o comprarme ropa necesaria por ello.
- Evitaré sentirme obligada a ser la mejor amiga de todo el mundo. EVITARÉ LOS CELOS ABSURDOS sobre si fulanito llama más a menganito que a mi. No debo sentirme culpable, ni celosa por ello. Tengo grandes amigos, me basta con saber eso.
- CUIDARÉ A MI FAMILIA. Subiré los domingos a comer con mis padres, y hablaré semanalmente con mis hermanos e iré a buscar una vez a la semana a mi madre al trabajo.
- CUIDARÉ A MI CHICO. Es muy fácil caer en la rutina, dejar de ilusionarse después de tres años y pico con la misma persona. Por eso, le sorprenderé a menudo. No tiene por qué ser un regalo caro: una cenita sorpresa en casa, un nuevo restaurante, un regalito tonto, un mensaje o mail…
- Haré aquellas cosas que me apetece hacer: rutas de senderimo, colocar mis fotos, ahorrar un mes y darme un capricho de ropa, o belleza, o viaje… NO PRIORIZARÉ CONSTANTEMENTE A LOS DEMÁS, FRENTE A MI. Tiene que haber un equilibrio.
- VIVIRÉ MIS 25-26 AÑOS. Dejaré de estar mirando continuamente al futuro. Trataré de hacer algo digno de recordar cada mes.
- EVITARÉ SENTIRME MAL EN EL TRABAJO. El trabajo es eso, trabajo. Debo cumplir mis obligaciones y no vaguear, pero también debo olvidarlo una vez salgo por la puerta de la oficina. No volveré a dejarme pensar que estoy aquí por suerte, que no soy capaz, etc. SOY UNA BUENA TRABAJADORA. Debo creérmelo y seguir demostrándolo.
Aaaaaay qué a gusto me he quedado :)
viernes, 10 de septiembre de 2010
Volver a empezar, ¡otra vez!
Ya está aquí Septiembre, con su vuelta al cole, sus anuncios de colecciones, su depresión post-vacacional... y sus propósitos de enmienda :)
Yo siempre he sido más de hacer propósitos en Septiembre, prefiero dejar el 1 de enero para superar la resaca... y ya sabeis que además esas fechas no son muy felices para mi.
El caso es que ya tengo mis 3 nuevos propósitos (y mi viejo propósito de siempre):
1. Ordenar de una santa vez mis fotos, y pedir a todos mis amigos/familiares que me pasen todas las fotos que no tengo... Investigando por internet he visto este programa de google que creo que me va a ayudar bastante: picasa
2. Vaciar mi armario. Lo tengo lleno de ropa de hace 10 años por lo menos, ropa que ya no me gusta, ropa de tallas que no son la actual (de mis épocas "bicho bola" y mis épocas "tomate un cocido, por dios, que se te ven los huesos")...
3. Potenciar mi relación familiar. Vamos, que quiero quedar una vez al mes con mis hermanos, y concienciarme para subir a comer a casa de mis padres todos los domingos.
Y mi propósito comodín: HACER EJERCICIO DE FORMA REGULAR.
De momento, ya me he apuntado al polideportivo (tercer centro que pruebo, ¡a ver si me termina de convencer!). Me he inscrito en clases de spinning, a ver cómo se me da...
Yo siempre he sido más de hacer propósitos en Septiembre, prefiero dejar el 1 de enero para superar la resaca... y ya sabeis que además esas fechas no son muy felices para mi.
El caso es que ya tengo mis 3 nuevos propósitos (y mi viejo propósito de siempre):
1. Ordenar de una santa vez mis fotos, y pedir a todos mis amigos/familiares que me pasen todas las fotos que no tengo... Investigando por internet he visto este programa de google que creo que me va a ayudar bastante: picasa
2. Vaciar mi armario. Lo tengo lleno de ropa de hace 10 años por lo menos, ropa que ya no me gusta, ropa de tallas que no son la actual (de mis épocas "bicho bola" y mis épocas "tomate un cocido, por dios, que se te ven los huesos")...
3. Potenciar mi relación familiar. Vamos, que quiero quedar una vez al mes con mis hermanos, y concienciarme para subir a comer a casa de mis padres todos los domingos.
Y mi propósito comodín: HACER EJERCICIO DE FORMA REGULAR.
De momento, ya me he apuntado al polideportivo (tercer centro que pruebo, ¡a ver si me termina de convencer!). Me he inscrito en clases de spinning, a ver cómo se me da...
jueves, 10 de diciembre de 2009
Navidades... sin él.
Ya están aquí... los días de fiesta, de comidas y cenas familiares, más comidas de empresa, más cenas y copas con los amigos...
De pequeña, adoraba las Navidades. Me encantaba poner el Belén y el árbol, empapar los langostinos en mayonesa, cantar villancicos en cuanto mi tío sacaba su guitarra, acostarme tarde, los nervios de las uvas, la noche de Reyes...
Pero hay alguien que siempre daba sentido a las Navidades: Él, ordenando los regalos y repartiéndolos uno a uno. Él colándonos en la cabalgata, para ponernos en primera fila. Él presidiendo todas las cenas y comidas, mirándonos a todos con gran satisfacción, y comiéndonos a besos. Eran sus fiestas
Por eso, desde que él no está, las Navidades me parecen tristes. Ya no canto villancicos porque no me sale la voz si él no entona la primera estrofa con su voz cascada. Ya no me interesan los regalos, porque no los reparte él. No quiero ir a la cabalgata porque ya no está él para darme la mano. Miro la mesa y le falta lo más importante... él presidiéndola.
Fue un hombre magnífico. Ciertamente, la mejor persona que he conocido nunca. el que pegaba cromos conmigo, el que me ayudaba en los deberes, el que me contaba historias de la guerra, el que intentaba convencerme de la belleza de las Zarzuelas, el que llamaba "cara cuadrada" al primer niño que me gustó, el mismo que afirmaba seguir profundamente enamorado de su mujer, el que lloraba porque un día alguien le dijo que tenía que dejar mi casa porque le iban a llevar a un asilo, al que me abracé llorando diciéndole "si te vas, me voy contigo". El que me escuchaba en el hospital, mientas le narraba mi último partido de fútbol, el que me hacía cosquillas hasta que conseguía que le gritara "abuelooooooooooooo!!!". El que hablaba tan rápido que podía rezarse un rosario en tiempo récord. El que me llamaba "cielete", pese a que siempre pensé que lo que decía era "filete"... Van ya 10 navidades sin él, sin mi abuelo.
De pequeña, adoraba las Navidades. Me encantaba poner el Belén y el árbol, empapar los langostinos en mayonesa, cantar villancicos en cuanto mi tío sacaba su guitarra, acostarme tarde, los nervios de las uvas, la noche de Reyes...
Pero hay alguien que siempre daba sentido a las Navidades: Él, ordenando los regalos y repartiéndolos uno a uno. Él colándonos en la cabalgata, para ponernos en primera fila. Él presidiendo todas las cenas y comidas, mirándonos a todos con gran satisfacción, y comiéndonos a besos. Eran sus fiestas
Por eso, desde que él no está, las Navidades me parecen tristes. Ya no canto villancicos porque no me sale la voz si él no entona la primera estrofa con su voz cascada. Ya no me interesan los regalos, porque no los reparte él. No quiero ir a la cabalgata porque ya no está él para darme la mano. Miro la mesa y le falta lo más importante... él presidiéndola.
Fue un hombre magnífico. Ciertamente, la mejor persona que he conocido nunca. el que pegaba cromos conmigo, el que me ayudaba en los deberes, el que me contaba historias de la guerra, el que intentaba convencerme de la belleza de las Zarzuelas, el que llamaba "cara cuadrada" al primer niño que me gustó, el mismo que afirmaba seguir profundamente enamorado de su mujer, el que lloraba porque un día alguien le dijo que tenía que dejar mi casa porque le iban a llevar a un asilo, al que me abracé llorando diciéndole "si te vas, me voy contigo". El que me escuchaba en el hospital, mientas le narraba mi último partido de fútbol, el que me hacía cosquillas hasta que conseguía que le gritara "abuelooooooooooooo!!!". El que hablaba tan rápido que podía rezarse un rosario en tiempo récord. El que me llamaba "cielete", pese a que siempre pensé que lo que decía era "filete"... Van ya 10 navidades sin él, sin mi abuelo.
lunes, 23 de noviembre de 2009
La crisis del cuarto de vida
Circula por internet un mail en cadena sobre lo que llaman "la crisis del cuarto de vida".
"Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, pareja, etc...
Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato..."
Ciertamente, hoy me han felicitado muchas menos personas que cuando tenía 20. Pero también es verdad que me han llegado más felicitaciones sinceras que las tipicas "felicidades, que lo pases bien, un beso".
Y cierto es también que ahora tenemos que concretar fechas para celebrar cumpleaños, fiestas especiales etc con mucha antelación para que podamos asistir todos los amigos, y no le falta a razón al hecho de que prefiero mil veces quedar en el "Melendi" a tomar unas cañas con mis amigos, antes que salir a romper la noche de bar en bar (aunque de vez en cuando, también apetece).
"Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor."
Y desearías poder volver a llorar porque ya no le gustas a fulanito, o porque tus padres no te dejan salir hasta tarde, en vez de llorar por la muerte de un ser querido o la pérdida de trabajo de tu hermana.
"De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando."
Y de pronto me doy cuenta de que tengo 25 años, que por supuesto sigo siendo joven, pero ya no tengo 20.
Ya no puedo salir de fiesta tres dias a la semana (primero porque no tengo dinero y segundo porque mi cuerpo ya no lo aguanta), y mis preocupaciones ya no son: qué me pongo esta noche, ¿saldrá hoy fulanito?, voy a beber hasta perder el control, vaya mierda de exámenes...paso de ir a clase hoy, ¡me voy de compras con fulanita!
Ahora más bien me preocupo por: ¿estará bien fulanita? la noté triste el otro día, ¿cuándo podré independizarme? ¿amortizo el coche con lo poco que he ahorrado o me conviene más seguir pagando las letras? ¿hago el doctorado o me quedo con el máster a secas? ¿cómo puedo ayudar a mi hermana a conseguir trabajo?
A veces me siento sola y otras, creo que me sobran los amigos y no puedo atender a todos. Y tengo 25 años, aún puedo seguir haciendo las mismas locuras que hacía con 20, pero por el rabillo del ojo veo asomándose mi primera casa, quizá una boda, quizá el primer niño...
Y qué queréis que os diga, me muero de miedo, pero también me muero de ganas de comenzar una nueva etapa.
25 años... un cuarto de vida.
"Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, pareja, etc...
Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato..."
Ciertamente, hoy me han felicitado muchas menos personas que cuando tenía 20. Pero también es verdad que me han llegado más felicitaciones sinceras que las tipicas "felicidades, que lo pases bien, un beso".
Y cierto es también que ahora tenemos que concretar fechas para celebrar cumpleaños, fiestas especiales etc con mucha antelación para que podamos asistir todos los amigos, y no le falta a razón al hecho de que prefiero mil veces quedar en el "Melendi" a tomar unas cañas con mis amigos, antes que salir a romper la noche de bar en bar (aunque de vez en cuando, también apetece).
"Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor."
Y desearías poder volver a llorar porque ya no le gustas a fulanito, o porque tus padres no te dejan salir hasta tarde, en vez de llorar por la muerte de un ser querido o la pérdida de trabajo de tu hermana.
"De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando."
Y de pronto me doy cuenta de que tengo 25 años, que por supuesto sigo siendo joven, pero ya no tengo 20.
Ya no puedo salir de fiesta tres dias a la semana (primero porque no tengo dinero y segundo porque mi cuerpo ya no lo aguanta), y mis preocupaciones ya no son: qué me pongo esta noche, ¿saldrá hoy fulanito?, voy a beber hasta perder el control, vaya mierda de exámenes...paso de ir a clase hoy, ¡me voy de compras con fulanita!
Ahora más bien me preocupo por: ¿estará bien fulanita? la noté triste el otro día, ¿cuándo podré independizarme? ¿amortizo el coche con lo poco que he ahorrado o me conviene más seguir pagando las letras? ¿hago el doctorado o me quedo con el máster a secas? ¿cómo puedo ayudar a mi hermana a conseguir trabajo?
A veces me siento sola y otras, creo que me sobran los amigos y no puedo atender a todos. Y tengo 25 años, aún puedo seguir haciendo las mismas locuras que hacía con 20, pero por el rabillo del ojo veo asomándose mi primera casa, quizá una boda, quizá el primer niño...
Y qué queréis que os diga, me muero de miedo, pero también me muero de ganas de comenzar una nueva etapa.
25 años... un cuarto de vida.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Presentación oficial

Recuerdo el patio del colegio al que iba cuando era pequeña. Había algunos castaños enormes, y en otoño el suelo se cubría de castañas pilongas.
Las monjas nos decían que no se podían comer porque te volvías loca, así que siempre he creído que la culpa de todas mis locuras las tienen estas castañas y mi primera desobediencia a la autoridad monjil.
Mi madre, en cambio, me decía que estas castañas daban suerte. Desde entonces, siempre he llevado alguna encima. Primero en mi mochila del cole, luego en mi bandolera universitaria, y ahora en el bolso-maletín con el que voy a la oficina.
Por eso, cuando esta mañana he decidido, así de pronto, que quería empezar un blog, he querido ponerle un título que dijera algo de mí... y es que soy una chica con suerte, y también estoy un poco zumbada. ¿Qué mejor que una castaña pilonga para definirme?
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